martes, 7 de mayo de 2013

IDA Y VUELTA



No es verdad eso de que cuando llegamos a adultos el cuerpo cesa de expandirse, a lo sumo puede valer para algunos días. 

El cuerpo va, viene y vuelve a ir.

Mis piernas, por ejemplo, hay mañanas que se despiertan largas, esbeltas, más jóvenes que de costumbre; listas para dar pasos largos y saltar si hace falta.
Emprendedoras, desafiantes se vuelven entonces. Han sabido en ese estado correr ante el apuro y enfrentar la amenaza.

Hay otras veces que sólo son entre tantas; digo: que caminan para no dejarme a pie.

Y hay también tempranos y tardes en las que devienen tan pero tan cortas, petaconas y pesadas que no son capaces ni de cruzar la calle. 

Hoy no siento que estas piernas sean las mías, no me puedo levantar. Será que allá entre sueños se han enredado con otras y no se quieren separar...

jueves, 8 de marzo de 2012

Amor y Causa

Temió pecar de simplista la tarde en que concluyó que la locura no tenía otra causa  más que la falta de amor. Tal vez dicho en otras palabras, redactándolo de otro modo, resultase una frase  interesante, menos nimia y más digna de un avanzado estudiante de psicología aficionado a la pintura. De cualquier manera aún no la había pronunciado ante nadie, ya habría tiempo de reformularla, si es que valía la pena.
"La gente enloquece por amor ", no había vuelta que darle al asunto. Le horrorizaba lo vulgar de su juicio, pero no por ello dejaba de considerarlo menos cierto, a eso se reducía la problemática entera de la humanidad, y ¡claro que no exageraba!.
Giró en la segunda esquina, y encendió un cigarrillo, por ahí era la mera sensación de sujetarlo entre sus dedos o tal vez  la nicotina , como fuese, había descubierto ya hacía tiempo que fumar afinaba su intelecto.
Madres ausentes, o sobre protectoras, - prosiguió - padres castradores, rígidos;  abandonos, amores rotos, imposibles, sucios o desgastados...mensajes contradictorios, traiciones, despedidas, nostalgias....y como no, melancolía. Cuántas causas y efectos redundando en la misma raíz : falta de amor...¡carencias!.
Escribiría al respecto en cuanto llegase al departamento, a las ideas hay que organizarlas y nada mejor para dotarlas de sentido que llevarlas desde lo abstracto de un pensamiento al concretismo de un papel o una pantalla.
"Hay que recuperar la capacidad de amar" había dicho algún erudito profesor en cierta clase, recordó mientras daba dos vueltas de llave para entrar a su casa.
Esa tarde, a lo mejor por ser de otoño o por ser de jueves,  más que ninguna otra, hubiese querido sentirse amado. Hacía tiempo esperaba que lo quiera. Tenía amigos, incondicionales; padre, madre, hermanos, hasta abuelos y tíos que enviaban permanentes señales de afecto. Sin embargo, le faltaba aún así amor, el de ella...
Y ella no era más que un invento, un ideal forjado de deseos, tallado a la medida de sus más recónditos vacíos, quién sino podría llenarlos. Era el escudo contra los temores y la mejor excusa para sonreír o llorar. Un cúmulo de "ojalas". Y por irreal era pues imposible.
Había perdido el juicio...
Estaba enloqueciendo, lo sabía. Hacía bastante que la calma no era una cualidad durante sus días. La resignación le resultaba una condición tan horriblemente religiosa como irrealizable.
Esperaba...
Suponía que si alcanzaba el cordón de la vereda antes de que el próximo coche blanco atraviese la avenida, ella lo amaría; buscaba señales en los muros, sabía que no por casualidad determinada canción sonaba en la radio en determinado momento, ni tampoco había sido el azar el que lo había llevado a escoger una película que relataba una historia con el justo final que él anhelaba para si. Todo era causa y todo acababa irremediablemente en ella...en ella que lo había rechazado incontables veces, le había negado el beso justo en aquel segundo en que si hubiese rozado sus labios, ¡apenas rozado! su vida indudablemente hubiese dado un giro y comenzado a rodar en otra dirección. Ella podría haberlo salvado cualquier noche...
Insomnios, ronqueras, suspirosas mañanas, cuánto había padecido en sus cortos 23 años.
Supuso que cambiando de apariencia quizás....
Entonces se cortó el pelo, y afeitó la barba, comenzó a vestirse de rojo (color predilecto de ella) y a escuchar a los exactos interpretes que la inconmovible mujercita, creía al menos, prefería. Tampoco así consiguió que detuviese en él la mirada, ni que sus bellos ojos violáceos, siempre tan abiertos, se encendieran en señal de complicidad. Cuánto de frustración y absurdo había en su sentir.
Le había llevado flores, le había hablado de filosofía y de banalidades sin que su secreto amor lo corresponda.
Al entrar, dejó los libros sobre la mesa, se desabrochó la camisa, y encendió la computadora preso de una urgente necesidad de escribir lo que mientras caminaba se le había ocurrido " El amor es la causa última de la Locura", y corrigió , "La falta de amor es la causa última de la Locura". No supo como seguir...olvidó los verbos, y hasta el abecedario. Comenzó a temblar ¿y si finalmente nunca iba a quererlo? ¿ y si pese a eso él no lograba dejar de quererla? tuvo náuseas...se sacudió sobre la silla cual agónico animal.
Sintió ser presa de un impulso irrefrenable, entonces se incorporó decidido a acabar con tremendo tormento. Una vida vacía de sentido ya no merecía ser vivida...tampoco valdría un centavo la de ella sino era al lado de él. Iba a quitársela...iba a dejarla libre y a liberarse...
Corrió a su cuarto, se le aflojaban las piernas, rompió en llanto, la encontró ahí, indiferente como siempre a su sufrimiento, no emitió palabra, sus enormes ojos violáceos ni si quiera pestañearon ante tanta desesperación ajena...¡era una insensible! ¡pero qué hermosa era! Estaba tan inmóvil, luciendo un rostro perfecto, cubierto apenas por esos largos cabellos negros, que pese a no haberlos acariciado suponía de una suavidad insuperable. Temió no poder hacerlo...
Se envalentonó, tomó de la repisa y de entre los aerosoles el más oscuro que halló, con furia apuntó sobre la pared que la apresaba, y gatilló. No hubo de parte de ella intención aparente de defenderse. Un primer trazo grueso e irregular le cubrió los ojos, los bellísimos ojos que tantas noches le habían quitado el sueño. Rayó luego la boca,una, dos y tres veces. El pulso fue haciéndose más firme y en cuestión de minutos de su amada no quedó más resto que una inmensa mancha marrón.
Creyó oírla sollozar, apuntó sobre si mismo, sintió el frío del esmalte en la piel y se desplomó...

martes, 12 de julio de 2011

Sombras...

Quise entonces escribir por ellos, por los que no se escuchan, ni se leen. Los que están presos de si mismos y de la desidia ajena.

Vuelvo de otro día de trabajo, desciendo del colectivo y siento la alegría de estar acercándome a casa. Pensar en el almuerzo, la próxima siesta, el calor de la estufa y demás comodidades que brinda el hogar me motivan a acelerar el paso.
Como tantas otras veces la llegada me reconforta. 
No puedo sin embargo, y pese al sutil placer del regreso cotidiano, dejar de pensar en ellos. Un pedacito mio se ha quedado allá, en La Colonia, entre los que no pueden volver a casa. Quienes por locos o menos cuerdos, están ocultos, olvidados, porque los han escondido y porque les han decretado el olvido, la oscuridad como porvenir.
Envueltos en una rutina que no brinda mayores posibilidades que las de comer y dormir. Entre muros descoloridos y helados pabellones. Así transcurren sus existencias. Cual espectros deambulan sin tiempo; desaseados, con poco abrigo, invisibles; pidiendo cigarrillos, algo para comer o esperando incansables  la visita de un familiar que nunca llega. 
Tratados a veces de mala gana por alguno que se jacta de cuerdo. Privados de juicio y de alegría. Amnésicos de amor y sombras de una sociedad que esconde sus pelusas bajo la alfombra. 
Víctimas de un sistema perverso, que reproduce enfermedad y luego pretende abolirla con comprimidos.
Me pregunto si tales modos son terapéuticos...bastan segundos para que note el absurdo de mi pregunta, me contesto: ¡tales modos no son ni siquiera humanos!... y lo más alarmante, lo más aterrador, es que son tolerados, sostenidos e ideados por quienes a plena luz se dicen sanos.

lunes, 11 de julio de 2011

Fragmento de un díálogo,una tarde, en un consultorio.

terapeuta: _ ¿...y de chica tenías pesadillas?
ella: _ sí, siempre soñaba con un lobo
terapeuta: _ con un lobo...
ella: _ sí, me daba terror..soñaba que me venía a buscar mientras dormía, yo me levantaba de la cama y corría para que no me alcance. Hasta que por fin despertaba a salvo.
terapeuta: _ ...habría que ver qué habrá sido "el lobo", ¿no?...
ella:_ sí, habría que ver...alrededor de los diez años desapareció de mis pesadillas...

Anoche el Lobo volvió,tras dos días de transcurrido aquel diálogo y después de veinti-largos años.
Ruidos estrepitosos y gritos llegaron desde el afuera. Con ellos y a través de la ventana, reafirmando el caos, el escalofriante aullido, mas bien tres o cuatro aullidos, inconfundibles a su oído. Veces y voces le erizaron la piel...Un sudor helado le empapó la existencia y congeló ese instante.
Había vuelto por ella y esta vez no mientras dormía. Pero no iba a ganarle, ni siquiera ahora. Se ocultó bajo la frazada, cerró los ojos y durmió; esperanzada de que entre sueños ya no la halle jamás.

domingo, 12 de junio de 2011

Entre Bellas y sin alfombra...


Disneylandia...el rosa crónico mal pintado, los eternos finales felices, la fantástica mentira evocadora de alegrías efímeras, secuelizante y responsable de pequeños felices y grandes frustrados.
El surrealismo infame de tanta industria que en nombre del capital nos vendió una ficción oscura camuflada de corazones.
Qué hubiese sido de nuestro mundo si Cenicienta no hubiese necesitado de un hada madrina para acabar con su estatus de explotada, si las princesas hubiesen sido plebeyas y la realeza derrocada, si Blancanieves hubiera muerto envenenada porque no hubo antídoto ni rescate y si a la Bella Durmiente la hubiese salvado el beso de otra más o menos bella no durmiente.
Es posible, que de haber sido así, no tuviésemos familias reales en pleno siglo veintiuno, ni estuviésemos lamentando tanta mala noticia, contemplativos, esperando quasi tiesos que la varita de algún magnífico o magnífica acabe con la extensísima miseria y con tanto miserable.
Probablemente disfrutaríamos de un amor menos estereotipado y no habría que estar a la fecha recordando que la sexualidad individual no nos hace más o menos personas, y por ende acreedores de mejores o peores derechos.
...si tal vez dos príncipes dibujados se hubiesen amado...
Cuántos infelices habrán frotado lámparas con la esperanza de que un gordito de turbante burlándose de cuanta ley física se conoce emerja de una de ellas y les conceda tres deseos.
Sin genios, ni alfombras voladoras, y sin pócimas para el amor; el mundo se afea sólo por real.
Los patos no hablan, ni los ratones la pasan como Mickey Mouse...unos en las mesas navideñas y otros exterminados por plagas o torturados con fines "científicos" se alejan en sus suertes de la caricaturesca "realidad ".
La Bestia debió seguir siendo espantosamente feo, aunque Bella lo amara o lo dejase por otro...quizás de ese modo (otra que Quasimodo) la industria de la estética hoy no se llevaría el mejor pedazo.
...quizás, quizás, quizás...
Habría que reescribir los cuentos, ahorrarles ciertos finales, virar tramas y desenlaces para transformar el mensaje,  por ahí y así, el rosa  y el "vivieron felices para siempre" serían más de este mundo, de este lado, y menos propiedad  de las pantallas... 
¡ Habría que reescribir la Historia sin que intervenga Tribilin!

jueves, 9 de junio de 2011

...de Damocles

Esa espada no corta el barullo, se hunde, desgarra,
roja y ensangrentada la hoja bajo la vaina,
pero ni así acalla el murmullo, hay rumores,
impunes rubores ante ese filo. 
A tan maltrecha destreza se imponen ruidos inmunes e inmundos. 
Pobre y bélica, estrecha pereza de lunes y de jueves, 
que por omnipotencia o desdén inmortaliza la táctica.
La belleza del acorde no la va a lacerar el acero,
innovar, renovar, virar...o detenerse. 
Podrían saberse otros, desempuñarla e iniciar el fuego.
Por las dudas yo ya apagué este juego.

jueves, 19 de mayo de 2011

El Loco y los Siete Cuerdos

Con cariño,
a quienes inspiraron estas letras desordenadas
y a tanta bella locura transeúnte por el  mundo



Con una camisa por sombrero y pantalones por camisa, contemplaba pensativo el transcurrir de la gente, entre sus manos una libreta amarillenta, con manchas, tal vez de café o alguna otra infusión. De cuando en cuando tomaba nota, con la seriedad de quien debe entregar un pronto informe, levantaba luego la vista y volvía a su actitud contemplativa, casi meditabunda.
Era de noche, y de verano, hora y fecha exacta no hemos logrado precisar, ni posiblemente hubiese podido hacerlo él en aquel instante.
Con una brisa llegaron siete cuerdos, que fueron acercándose a paso ordenado, consonante. Lo rodearon y tras un cordial saludo, iniciaron conversación.

Cuerdo 1 al Loco: _ ¿Qué haces aquí a estas horas? Hemos pasado por tu casa, llamado a tu puerta y tras no hallarte salimos en tu búsqueda.

Loco (alegremente): - Un desvelo no menos habitual que otros, ha seducido a mi ser, ha motivado mis sentidos, y me ha incitado pues a salir, he descubierto lo prometedora de la noche, y no puedo menos que quedarme en ella. Os invito camaradas, a honrarme a mí y a esta magnífica luna con vuestras compañías.

Cuerdo 1: - Tu sí que no eres normal. ¿Cuántas noches llevas despierto? Y ¿Cuántos días has pasado durmiendo?

Loco: - La cuenta la he perdido, para serte sincero, pero amigo disfruto de la noche, en su silencio he descubierto cosas que el ruido de la mañana venía por años ocultándome. Entre grillos y maullidos, escucho voces, de auxilio, de esperanza, de desconsuelo…y busco respuestas.
Mirar el cielo de día, verán, no me resulta atractivo, me encandila el brillo del sol, y tanta luz termina por resaltar lo defectuoso y ensombrecer lo bello de la esencia. En cambio si alzaran la vista al cielo una noche cualquiera e intentaran contar las estrellas tal vez…

Cuerdo 2 (interrumpe): Para, ¡para ya! ¿Estás oyéndote?… ¿ahora resulta que hasta escuchas voces? ¡Oh amigo! Que loco estás…

Cuerdo 3: Definitivamente es anormal, la alucinación es sin duda signo de psicosis… ¡Pobre de él que hasta oye voces!

Cuerdo 4: Ritmo del sueño alterado, delirio…tal vez padezca una depresión mayor.

(Mientras tanto pasan caminando dos personas, el loco fija en ellos la mirada e inmediatamente toma nota)

Cuerdo 5 (inquisitivamente al loco): ¡Detente ! ¿Qué anotas enfermizamente en esa libreta? ¿No estás escuchándonos? Tu estado es preocupante, no lo creí tal, pero al encontrarte aquí y de este modo, no me dejas más remedio que agachar la cabeza y con dolor coincidir con la opinión de la mayoría. ¡Qué necio he sido al desoír las advertencias!

Loco (tras reírse a carcajadas): Presten atención y comprenderán, he logrado ver el alma de la gente ¿saben?, y tal descubrimiento considero pues, no es de todos los días, hete aquí mi concentración.  ¡Miren!, miren a aquel, ¿notan su paso? Apurado, firme, ni corto ni largo…En cambio (señalando hacia otro lado) ¿Ven este otro? Sus pies tocan el suelo con miedo, porque no es delicadeza, es temor, sus pasos son cortos, medidos, sus ojos miran al piso, controlando sin tregua la marcha dubitativa…
Y hay tantas marchas debo decirles como matices de almas, unas cobardes, otras audaces, las hay inseguras, y fanfarronas, tibias y apasionadas… ¡Miren! ¡Miren! (soltando otra risa)

Cuerdo 6: Ha perdido el manejo de sus emociones, ríe como loco, y es víctima además de delirios de grandeza, ha de creerse un casi Dios, ya que dice ver las almas de la gente…es menester que busque ayuda urgente, conozco algunos buenos “personiatras”* que sin duda le recobrarían la razón.

(Todos asienten con las cabezas)

Loco (con el gesto ensombrecido y los ojos medio mojados): ¡Hombres necios! ¿Dueños de cuál de las verdades se han hecho, que vienen a juzgarme, así sin más? ¿Qué poder magnífico les ha concedido el universo para convertirlos en visionarios y guardianes de la normalidad?

Cuerdo 6: Somos dueños del mayor de los poderes, y por grande, casi invencible, poseemos el poder de la mayoría. No puedes tú menos que rendirte ante él o acabarás por quedarte sólo. Si siete hombres te reconocen anormal, debieras percatarte de que la razón está con ellos.

(El llanto del loco se hace manifiesto, zapatea con fuerza contra el piso)

Cuerdo 6 (continua): De la manía eufórica al llanto desaforado…impulsividad manifiesta, agresividad, creo señores que nuestro estimado amigo padece trastorno bipolar de la personalidad y ha de ser del tipo II, ya que hay algo de componente psicótico también, vaya a saber de qué es capaz el pobre…ha perdido todo rasgo de cordura.

Loco (casi a gritos): ¡Oh camaradas! Es decepción y desconsuelo mi llanto…Han caído en lo vulgar de la lógica mundana y cotidiana que domina y subyuga a las mayorías, han perecido ante lo absurdo de la razón, el velo de las formas ha podido más y ha enceguecido lo noble de sus miradas. Sus almas gritan ¿Es qué no las oyen? ¿Es qué no se oyen? El estruendo de la normalidad que predican los ha incluso ensordecido. ¡Oh de mis amigos!   
Se han creído jueces, y como tales buscadores de lo sombrío, y no se han dado cuenta que en su empeño por percibir lo oscuro, están perdiendo el aprecio por la belleza. Júzguenme, yo los perdono, condénenme y los perdonaré también…mas no se condenen ustedes al juzgar.
Llegará el día, en que lo perecedero se extinga, y con ello los prejuicios (y perjuicios), llegará la mañana en que el mundo se libre de la cordura, que cual garra asesina ha arañado por siglos el corazón de hombres y mujeres…entonces reirán todos sin medida y llorarán si hace falta, amarán como quieran, y se desecharán los moldes y etiquetas…la normalidad será un triste recuerdo, una veta oscura que ya nadie osará pisar…

Cuerdo 7 (en tono acorde a su aspecto de intelectual y medido): Es tiempo de retirarnos caballeros, nuestra preciada cordura peligra ante su cercanía, acabará por enloquecernos, dejémoslo con su terquedad. Intentamos auxiliarlo, mas no nos ha hecho caso. No podemos seguir exponiéndonos al riesgo de conducir a la ruina nuestras existencias a causa de este hombre. Nos hace mal. Es pertinente hacerse a un lado de lo dañino, buscar la estabilidad y ante todo priorizar la cuerda sensatez. Ya reflexionará y acudirá a un “personiatra” y sino que Dios lo guarde.

(Dando media vuelta, le da la espalda al loco)

Los seis restante imitan el movimiento y se alejan, a paso lento y mirando el suelo. Entre lágrimas el loco observa sus marchas y toma nota…

                                                                                                                                                                                              A.
(Que cual “el loco” no puede fechar el escrito porque desconoce la fecha de hoy, era febrero si, de mañana y en alguna gran ciudad)


* “personiatra”: dícese del sujeto de sexo masculino o femenino, que por aquellas épocas y tras varios años de estudios, poseía el mayor poder y credibilidad para definir normalidad y anormalidad, siendo capaz incluso según cuentan de volver cuerdos a los locos.

lunes, 3 de enero de 2011

Evolución o Metamorfosis...


Cómo no tengo sueño escribo, o escribo para no tener sueño, aunque quisiera tenerlo y más quisiera no quererlo...
y a no pasar parecidos por iguales, porque sueño no es sueño, ni son sueños....

¿Cúantas vidas tenemos? ¿Cúanto hemos caminado antes de la primera esquina? ¿Sucesivas o siumltáneas?¿Simples facetas y la suma no es más que "uno"?
¿Cúantos caben en lo perecedero de este instante? van, vienen, pasan, fluyen entre lo efímero de un suspiro, de un recuerdo, de un anhelo...
Siete vidas tienen los gatos, ¿tenemos siete también nosotros? y si lo fueran, si fueran sólo esas y ni una más, ¿cuánto tiene una de otra?, se tocan, se rozan, eso parece evidente. No hay independencia, las secuelas se transmiten, las buenas y las malas, y la memoria de las pasadas no es pisada ni piadosa, tampoco la de las venideras, acompaña, señala, alienta, ata, molesta.
Somos sabios, somos necios, somos apasionados, somos escépticos, somos dinámicos y somos estátaicos, pacatos y revolucionarios...somos y no somos. ¿Cúantas vidas se necesitan para ser? ¿O es que siempre estamos siendo?. Algo es cierto,somos, o no, CON y y POR y eso asusta, y alivia a la vez...
¿Evolución o metamorfosis?...Adaptarse o nunca saciarse.
No es cuestión de uno, sino de muchos...¡de muchas muchas vidas!

Yo (y un insomnio cualquiera)

martes, 28 de diciembre de 2010

REFLEXIONES salientes DE UN MIÉRCOLES entrante...

Sustentadas en el delirio quasi insalubre de un desvelo francamente patológico.

...¿Qué les cuento?¿ Qué novedad tengo para ofrecerme?¿ofrecerme?...¿al mejor postor?¿al mejor beso?¿a lo que hay? O no...más bien,¡NO me ofrezco...!

Más allá de los entramados de poder, esos de la cotideaneidad de la vida, los que pasan desapercibidos, contra los que no se suele proclamar ningún tipo de sublevación,bueno, más allá de ellos o por ellos, las RELACIONES INTERPERSONALES son complicadas.

*Mezclar una vida con otra vida es = a como mínimo 1 conflicto + .
*y la fortaleza de vínculo que se entable con el sujeto, es directamente proporcional a la magnitud de ese o esos conflictos.

Entonces:
...habría que evitar el contacto humano, o bien restringirlo a la estricta necesidad de subsistencia,
¿A riesgo de? padecer los padeceres de la propia intrapersonalidad, básicamente lidiar con la SOLEDAD.
Una opción tentadora, peligrosa, poco amiga de nuestra imperfecta naturaleza melancólica y anhelante de lo habido y de lo por haber...nunca pués,se sabe ya, de lo que hay.
Y entonces, ¡claro!, queda el vulgarmente divulgado: “aprender a relacionarnos saludablemente con nuestro medio”...porque somos “seres sociales”....y siguiendo con esas lógicas deducciones, aprender a soportar vuestra naturalidad requerirá en el mejor de los casos algunas sesiones de terapia, un libro de autoayuda, o psicofármacos según sea la profesión,buen oído, o conveniencia, de quien (te, nos, o se ) aconseje....

Pero,en fin, continuando con el delirio (sin misticismo por desgracia) pensemos:

*El AMOR sin sexo puede ser amistad, paternidad, maternidad, fraternidad, y unas cuantas otras “dades”.
*El SEXO sin amor no puede ser más que sexo.
*El AMOR suele tener nombres y apellidos, y sustentarse o bien volcarse hacia una o varias individualidades, no intercambiables (aunque se caiga en el frecuente error de creer lo contrario). Amores perros, amores gatos, amores eternos, amores imposibles, amores fugaces, amor de madre, amor de amigo; el sujeto destinatario del sentimiento siempre importa, así como el emisor. Es cosa de al menos dos.
*El SEXO en cambio es más anónimo, impersonal, puede incluso prescindir hasta de la dualidad (tan enaltecida como la mejor de las maneras)....de a uno, de a varios, entre iguales, entre distintos, en la cocina o en el baño el sexo no es más que sexo¡ y ya!

Algo tan impersonal ,dígase una vez más; como el sexo, conformado por instintos varios (y bajos también,le pese a quien le pese), no puede por ende ser nunca tan conflictivo, como sí lo es, o al menos tiene el gran potencial de serlo, el sentimiento: con sus tonos de aprendido, hasta razonado, construido y sobre todo dirigido.
Entonces acabemos de una buena vez con el enigma del huevo y la gallina:
Esos depositarios y depositantes de sentires diversos y contrarios, sépanlo, que aunque otrora lo remarcaran con tan severa firmeza, ¡el porblema NO es, ni fue entonces el sexo!...

¡BUENAS NOCHES Y BUENA VIDA!


(Simplemente la yo de hoy!)

10 DE NOVIEMBRE DE 2010

viernes, 22 de octubre de 2010

JAZMINES...


Fui testigo casual, si lo casual existe, de una encuentro cualquiera, de igual a igual entre desiguales.

Ella, tenía unos diez años, tez morena y rasgos afilados, pantalones gastados que si bien largos, apenas llegaban a sus tobillos, una remera descolorida y entre sus manos unos cuántos ramos de jazmines blancos que ofrecía a los comensales de un ostentoso restaurante de la ciudad.
Yo sentada en un tapial, esperaba a una amiga cuando se acercó y se sentó a mi lado.
Charlamos sobre alguna serie televisiva del momento, que ahora no recuerdo, y sobre la cual me preguntó las novedades, debido a que por “asuntos de trabajo”, tal como explicó, se había perdido de los últimos capítulos.
Quise saber cómo le iba con las ventas, y en tono de niño que a fuerza de calle iba dejando de serlo, me respondió que variaban como los días, unas veces muy buenas y otras menos .
Entre tanto una vocecita que saludaba, desvió su atención y también la mia. Desde las mesas se había acercado una niñita de no más de seis años,de cabello castaño, olía a colonia y llevaba un elegante vestido haciendo juego con el par de sandalias azules. No pareció notarme.
Las vi reirse, se preguntaron los nombres, y las edades, la más pequeña se llamaba Valentina, hicieron equilibrio sobre los tapiales, y caminaron juntas por entre la gente.
Pasados unos minutos llegó mi amiga, a Valentina con una seña le indicaron que debía regresar a la mesa, y Ella volvió a ofrecer los ramitos de jazmines...

Con el tiempo recordé aquel encuentro, sus contrastes.
Volvieron a mi las voces de mis profesores de secundaria explicando lo vil de la naturaleza humana y el eco de mi voz adolescente contrariando tales juicios pretensiosos de verdad.
Al día de hoy, y pese a los malos augurios, sigo creyendo en las mujeres y en los hombres.
Deseo me alcance el valor, para no ir sólo de paseo por esta vida y la lucidez para comprender que uno no sólo se debe a uno y que el libre albedrío sino relativo es falaz.
Hay un ir y venir, entre el medio que nos define y nosotros que lo definimos a él.
No son naturales las desigualdades, no es paisaje inmutable la pobreza, ni saludable cuestión de masas la ignorancia.
No serán siempre un puñado de “iluminados” los que acaparen entre sus redes la saciedad que le es privada al resto del mundo, ni sólo un puñado de “locos” los que intenten cortar los hilos.
Será cuestión entonces de inyectar antídotos contra la cordura e ir apilando montoncitos de locura.
No han logrado convencerme de que exista el paraíso celestial, asi que hasta tanto se demuestre la veracidad de dicha existencia creo más prudente aunar esfuerzos y voluntades en la construcción de la paz terrenal.
Ansío estar tan loca para ser capaz de no extraviarme entre placeres superfluos ni agotarme en la felicidad vacía, no quisiera tampoco demorarme con antojos del egoísmo.
Así pues, ojalá me vaya cantando un día y sin haber ahorrado sudores. Mientras tanto seguiré soñando y en el intento de materializar ese soñar; para que una noche no muy lejana Ella ya no tenga que vender jazmines...

miércoles, 9 de junio de 2010

Existencias de hojalata...

Depositar la culpa en otros hombros.

Desentenderse. Tirar una y otra piedra, hasta provocar el tropiezo de piernas ajenas, y pegar entonces el saltito apurado a un lado del camino. Pintar de rosa los fantasmas, y acusar de fantasmagórica la ideación ajena.

Depositar la culpa en otra espalda.

Acoger la sordera voluntaria, ante la bruta honestidad de algunos ruidos. Abandonarse a la práctica habitual
de la falacia. Negar tres veces la propia duda, condenar la ajena. Dar un paso atrás.

Depositar la culpa, para que la recojan otras manos.

Encomendar al deseo de los dioses el desenlace, negar  al propio deseo. Gritar a la hora del silencio, hacer silencio a la hora del grito. Andar de puntitas por la vida, pidiendo permiso y pidiendo prestado. Esconder la mano en el bolsillo, mientras otros dedos se extienden desasosegados por alcanzarla. Lavarse la boca después del beso. Cubrir de hojalata la piel. Enjabonar las ganas.

Depositar la culpa, bajo la suela gastada y gomosa de otras botas.

Negar tres veces. Atragantarse de sentido, y no escupir por respeto a las buenas viejas costumbres. Caber en el molde de los buenos modos. Seguir el absurdo del protocolo.
Contemplar en calma la vorágine mundana, no intervenir. Cambiar de canal.
Ensuciarse de miedo, disfrazarlo de prudencia, podrirse de frío. Eludir, eludirse. Apagar la luz y abrir recién entonces los ojos.

                        ... todo eso es tristemente COBARDÍA o cobardemente necedad.

sábado, 3 de octubre de 2009

HOMICIDIO


Has muerto y temo a la condena, aunque no tanto como a tu venidera ausencia. Quien me crea inocente de cargos y culpas se equivoca. Hubo una muerte y sino culpables, al menos creeme, soy cómplice. Ninguna absolución será merecida. Sé que pagaré con creces las culpas de este asesinato.
No sé como ocurrió, quizá amnesia pos traumática. No recuerdo si hubo un día, más me parece, la agonía fue larga. De lo que podés estar seguro es de que el crimen no fue premeditado. No deseaba hacerlo, no me creí capaz...sino hasta que estuvo el hecho consumado.
Fue extraño, porque tardé en percatarme que habías dejado de existir, a decir verdad, dudo que alguien más lo haya notado. No hubo velorios, ni ceremonias fúnebres de ningún tipo. Sí la tristeza, típica de la muerte, de quien no se fue, la angustia de lo que ya no será, de las palabras nunca dichas a tiempo y del beso que por dubitativo llegó demasiado tarde. La infaltable nostalgia por el pasado, inmovilizante, carcelero a veces y la fobia al olvido, porque bien sabemos que recordar es una forma de arrebatar a la muerte esas vidas de las que se cree tan dueña y señora.
No resultó fácil asumir que te habías ido, seguramente el mío bien podría etiquetarse como "duelo patológico" (habrás notado que hoy en día está tan al corriente etiquetar y etiquetarnos a todos) ¿pero a quién en mi situación le habría sido fácil asumir semejante muerte? no tuvo nada de convencional, insisto. Tu corazón siguió siempre latiendo, tal vez a otro ritmo, es verdad, pero latía al fin; oía tus respiraciones, te observaba caminar (¡no es esperable que caminen los muertos! cualquiera podría pegarse un buen susto si le tocase ser testigo de tamaño fenómeno)...y hubo veces en las que hasta cruzábamos palabras. Sé que no alucinaba, porque otros siguen viéndote también.
Qué importancia tiene todo esto, aquí lo único cierto es que finalmente estoy segura de que has muerto. Lo supe por tu frialdad, por tu mirada ausente, lejana, impenetrable, no perdió el brillo debo admitirlo. Sé que tus ojos ven ahora más lejos y que ya no lograré alcanzarlos con los míos jamás, miopes ante tu mundo. 

No tuve entonces más dudas, te habías ido.
Dicen que la muerte es para siempre, ¿lo será la tuya también? no me sorprendería que en cualquier instante tocases a mi puerta, o me llegasen unas letras con tu firma...sé que los muertos no escriben, ni hacen visitas...por eso no me dejaría engañar y sabría que en caso de que eso ocurra, no serías vos.
No hay vuelta posible de la muerte afirman. Tengo mis serias dudas. Guardo secreta una humilde esperanza. Fijate que tampoco se oyó nunca de muertos como nosotros y a pesar de eso aquí estamos...lloramos y reímos de vez en cuando...casi como si estuviésemos vivos. Al fin de cuentas quizá esto de la vida y la muerte sea una gran mentira.

octubre 2009

domingo, 13 de septiembre de 2009

SOLEDAD


Afuera está la vida radiante...los primeros rayos del sol entibian esta mañana de septiembre...el ruido de los coches y la gente que va y viene, con o sin rumbo no sé...
Están conmigo algunos libros, una buena canción, cigarrillos para despistar a la soledad, un par de pastillas para conciliar el sueño, que es una breve manera de morir y la compañìa de mi gato. Pero aquí dentro ya no está la vida y yo no me animo a salir por ella. Tampoco estás vos.
Falta un sentido.
Entre muerte y muerte, que es como decir entre cada despertar, a veces vuelvo a vivir, viajo en el tiempo, me encuentro con la que fui, y te encuentro, somos nosotros, lo que fuimos...vuelven aquellos sueños que quien sabe en que parte del camino se perdieron...hay abrazos, besos, risas y a veces hasta batallas ganadas, de las que quizá nunca ni siquiera llegamos a ser parte. Da gusto amanecer así triunfales...y en esas ocasiones anhelaría no abrir los ojos nunca más, quedarme allá, con vos y con ellos.
La locura golpea la puerta amenazante. No le temo. Más miedo, debo admitir, me dan los recuerdos. ¿Qué son? Son las siestas de mi infancia, tra noches de delirio, la mesa familiar, amigos que se fueron, timbres de recreo, las paredes llenas de esperanza de mi cuarto, cánticos de libertad, el entusiasmo de las luchas y mil despedidas...tan de paso estamos y tantos adioses que soportar.
Algo de aquello aun queda. Tu tenue presencia a la distancia, las débiles ganas de no darme por vencida y el consuelo en los mates salvadores de un amigo.
No alcanza, y por eso busco empecinada, no encuentro y temo ¿seguir perdiendo?...no sé que hay por encontrar, a lo mejor sólo sea a mí.
Hubo y habrá grandes hombres, esos que ambos sabemos son los imprescindibles, no soy uno de ellos, pero quisiera al menos que vos no pudieras prescindir tan a la ligera de mí. ¿Un deseo egoísta pensarás? Puede ser, fiel reflejo de otra víctima de la miseria humana.
El gato quiere salir al balcón, me interrumpe, insiste en que corra las cortinas, admiro su entusiasmo por descubrir el día...yo no me atrevo, por precaución o por cobardía...ni aunque afuera esté la vida...

SEPTIEMBRE DE 2009